jueves, 19 de julio de 2018

LA DIPLOMACIA. Evolución histórica de la diplomacia.-Concepto y funciones de la diplomacia.-Los cambios en la sociedad internacional y las nuevas formas de la diplomacia.-La misión diplomática.- Privilegios e inmunidades diplomáticas

CAPITULO 7.- LA DIPLOMACIA. Evolución histórica de la diplomacia.-Concepto y funciones de la diplomacia.-Los cambios en la sociedad internacional y las nuevas formas de la diplomacia.-La misión diplomática.- Privilegios e inmunidades diplomáticas

El Derecho del Mar Investigación científica marina Guía revisada para la aplicación de las disposiciones pertinentes de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar

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CONVEMAR 1982

CONVEMAR

La Declaración Balfour: las 67 palabras que hace 100 años cambiaron la historia de Medio Oriente y dieron pie a la creación del Estado de Israel

La Declaración Balfour: las 67 palabras que hace 100 años cambiaron la historia de Medio Oriente y dieron pie a la creación del Estado de Israel

Cómo una carta cambió el destino de Medio Oriente
Hace 100 años, 67 palabras escritas en una hoja de papel iniciaron uno de los conflictos más difíciles de resolver de los tiempos modernos.
La Declaración Balfour fue el documento en el que por primera vez el gobierno británico respaldó el establecimiento de "un hogar nacional para el pueblo judío" en Palestina.
Mientras muchos israelíes consideran que fue la piedra fundacional del Israel moderno y la salvación de los judíos, muchos palestinos creen que fue un acto de traición.
El texto fue incluido en 1922 por la Liga de las Naciones (organismo que antecedió a la ONU) en el Mandato Británico sobre Palestina, mediante el cual Reino Unido quedaba formalmente encargado de la administración de esos territorios.
Foto del texto de la Declaración Balfour.
Image captionFoto del texto de la Declaración Balfour.

Palabra a palabra

La Declaración Balfour fue hecha a través de una carta enviada por el ministro de Exteriores británico, Arthur Balfour, al barón Lionel Walter Rothschild, un líder de la comunidad judía en Gran Bretaña. El texto señala:
Estimado Lord Rothschild.
Tengo gran placer en enviarle a usted, en nombre del gobierno de su Majestad, la siguiente declaración de apoyo a las aspiraciones de los judíos sionistas que ha sido remitida al gabinete y aprobada por el mismo.
'El gobierno de su Majestad ve favorablemente el establecimiento en Palestina de un hogar nacional para el pueblo judío y usará sus mejores esfuerzos para facilitar el logro de este objetivo, quedando claramente entendido que no debe hacerse nada que pueda perjudicar los derechos civiles y religiosos de las comunidades no judías existentes en Palestina, o los derechos y el estatus político que disfrutan los judíos en cualquier otro país'.
Estaré agradecido si usted hace esta declaración del conocimiento de la Federación Sionista.
Arthur Balfour

Una historia familiar

Siempre me he sentido interesada por el conflicto que se ha mantenido desde entonces, reportando desde allí por casi 30 años.
Esta vez, sin embargo, realicé un viaje personal, para descubrir el papel que jugó en lo ocurrido uno de mis ancestros: Leopold, o Leo, Amery.
Cuando era niña, mi madre, Olive Amery, me contó historias acerca de este familiar: un político británico que participó en la redacción de la Declaración Balfour. Él agregó una frase que tenía por objetivo proteger los derechos civiles y religiosos de la mayoría de la población, los árabes palestinos.
En Lustleigh, el pueblo del condado de Devon donde vivieron mis abuelos, visité la iglesia donde está enterrado Leo y vi la placa conmemorativa en la que están las palabras con las que su amigo el ex primer ministro británico Winston Churchill le rindió homenaje.
Leo Amery en 1940.Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionLeo Amery fue uno de los responsables de la redacción de la Declaración Balfour.
Leo tenía un pasado fascinante: su madre era una judía que se había convertido y había criado a su hijo como cristiano. Él estudió cultura islámica y se convirtió en miembro del Parlamento, y luego en secretario (ministro) de las colonias, con autoridad para supervisar el mandato británico sobre Palestina.
¿Creía Leo que la visión de que judíos y árabes podían vivir y prosperar juntos en paz estaba condenada al fracaso y que la violencia era inevitable? Esa era una de las preguntas que quería responder al viajar a Israel.

Las puertas de la inmigración

Cien mil inmigrantes judíos llegaron en los primeros años tras la Declaración Balfour, firmada en 1917, que dio el respaldo británico al sionismo, el movimiento nacionalista que promovía el restablecimiento de un hogar judío en la tierra histórica de Israel.
A finales de la década de 1930 esto provocó una reacción negativa por parte de la población árabe que se sintió amenazada.
Los británicos respondieron a ello poniendo coto a la inmigración judía, justo cuando el exterminio de los judíos europeos planificado por el líder nazi Adolf Hitler se estaba empezando a poner en marcha.
Tras la Segunda Guerra Mundial, el movimiento subversivo judío atacó a británicos realizando acciones violentas como el atentado en el hotel King David de Jerusalén y el asesinato de tropas británicas.
El atentado contra el hotel King David de Jerusalén, ocurrido en 1946, causó la muerte de 91 personas.Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionEl atentado contra el hotel King David de Jerusalén, ocurrido en 1946, causó la muerte de 91 personas.
En Israel, seguí los pasos de Leo en Jerusalén, reconociendo cuando leí en sus diarios sobre el "triunfo de la violencia" entre ambas partes —que tanto le impactó cuando se inició en la década del 20— que era algo que yo misma había atestiguado una y otra vez: cuatro guerras en Gaza, protestas sangrientas en Cisjordania y ataques suicidas en Israel.
Leo estaba amargamente decepcionado por la limitación impuesta por el gobierno británico a la inmigración judía.
Visité Atlit, uno de los campos de confinamiento, con el octogenario rabino Meir Lau. Él pasó allí dos semanas cuando llegó a Palestina a los años como sobreviviente del campo de exterminio de Buchenwald. Muchos otros refugiados fueron enviados de vuelta a Europa.
"Era algo en contra de la humanidad luego de seis años de horror", dijo mientras sacudía su cabeza en señal de lamento y caminaba junto a la oxidada cerca de alambre de púas. "¿Dónde estaba la atención de Reino Unido entonces? Lord Balfour no se lo habría creído".
El rabino Meir Lau estuvo internado en el campo de confinamiento británico de Atlit.
Image captionEl rabino Meir Lau estuvo internado en el campo de confinamiento británico de Atlit.

La Declaración Balfour en su contexto
  • La Declaración Balfour fue firmada el 2 de noviembre de 1917. Toma su nombre del entonces ministro de Exteriores británico, Arthur Balfour.
  • Fue el primer documento oficial en el que Reino Unido se comprometió a respaldar la creación de "un hogar nacional para el pueblo judío" en Palestina, un ideal buscado por el movimiento sionista.
  • Previamente, en 1903, las autoridades británicas habían propuesto otorgar a los judíos un territorio en el este de África para que pudieran tener allí un hogar y un refugio, donde estar a salvo de la persecución que sufrían en Europa.
  • El texto señalaba específicamente que "no debía hacerse nada que pudiera dañar los derechos civiles y religiosos de las comunidades no judías existentes en Palestina".
  • El gobierno británico esperaba que esa declaración ayudaría a poner a los judíos, especialmente los residentes en Estados Unidos, a favor de las potencias aliadas durante la I Guerra Mundial (1914-1918).
  • Tras la derrota del Imperio Otomano en la I Guerra Mundial, la Declaración Balfour fue respaldada por las potencias aliadas e incluida en el Mandato Británico sobre Palestina, aprobado por la Liga de las Naciones (organismo que antecedió a la ONU) en julio de 1922, mediante el cual Reino Unido quedaba formalmente encargado de la administración de esos territorios.
  • El 29 de noviembre de 1947, la Asamblea General de la ONU adoptó la resolución 181, mediante la cual aprobó el plan de división de Palestina, en el que se estipulaba la creación de un estado árabe y otro judío a más tardar el 1 de octubre de 1948.

La división ¿inevitable?

Mientras la violencia prosiguió durante la década de 1940 y Reino Unido buscó librarse del problema de Palestina, Leo aceptó lo inevitable de la división. Pero él estaba trabajando en su propia solución, según descubrí en un archivo en Jerusalén.
Allí hallé su mapa de 1946 —el esquema Amery— para dividir Palestina entre un Estado judío y otro árabe. En un rojo y azul deslucidos, era sorprendentemente similar al plan de división aplicado por la ONU un año más tarde y con el que se puso fin al mandato británico y se hizo posible la creación del Estado de Israel en 1948.
Pero los países árabes se negaron a firmar el plan de la ONU y, cuando la violencia entre ambas partes se desató, centenares de miles de palestinos huyeron o fueron forzados a irse del nuevo Estado.
Imagen del mapa original de esquema Amery para la división de Palestina en dos estados: uno judío y otro árabe. (FOTO: Archivos centrales sionistas)
Image captionImagen del mapa original de esquema Amery para la división de Palestina en dos estados: uno judío y otro árabe. (FOTO: Archivos centrales sionistas)
Para mí, uno de los momentos más conmovedores fue visitar las ruinas de Lifta, una aldea palestina abandonada hace casi 70 años, donde aún quedan algunos de sus antiguos residentes.
Muchos palestinos procedentes de allí se convirtieron en refugiados y nunca se les permitió volver a vivir allí. Pero cada año regresan con sus hijos y nietos para recordar.
Hamid Suhail tenía 7 años cuando se marchó. Ahora se apoya sobre un bastón mientras su hijo Nasir le ayuda a descender las laderas rocosas cubiertas de maleza.
"Espero que llegue el día cuando tengamos el derecho a regresar y a vivir aquí en paz", dice Nasir.
Sohar, la nieta de Hamid, se muestra emotiva y afirma: "Venir acá me pone molesta y triste al mismo tiempo, pero es importante recodar la historia de estas casas".

Visión y realidad

La certeza que tenía Leo de que la energía de la inmigración judía pronto transformaría Medio Oriente ha sido confirmada 100 años después con los rascacielos y los campus universitarios de alta tecnología de Tel Aviv, la capital económica de Israel.
Nasir Sohail y su hija Sohar visitan Lifta, la antigua aldea de donde procede su familia.
Image captionNasir Sohail y su hija Sohar visitan Lifta, la antigua aldea de donde procede su familia.
Pero los niveles de vida aquí, mejores a los existentes en muchos países europeos, están a años luz de las condiciones en las que se encuentran la mayor parte de los palestinos, que viven en una economía en crisis, algo que atribuyen a lo que consideran como una jugada injusta que les hizo Reino Unido con la Declaración Balfour.
Lo más cerca que ha estado de hacerse realidad la visión de Leo para Palestina ocurrió en los 90, cuando fui la única periodista a la que se le permitió presenciar los entretelones de los acuerdos de paz de Oslo, firmados por Israel y por la Organización para la Liberación de Palestina (OLP).
Los negociadores israelíes y palestinos que se reunieron en secreto en Noruega me hablaron de una forma conmovedora acerca de su decisión de hacer la paz.
El optimismo creado por el histórico apretón de manos en el jardín de la Casa Blanca entre los líderes de Israel y de la OLP fue hecho trizas cuando un extremista judío asesinó al primer ministro israelí, Yitzhak Rabin, y el líder de los palestinos Yasser Arafat no logró detener los atentados suicidas lanzados por el grupo islamista Hamás.

La esquiva paz

Regresé a ver a aquellos hombres cuya historia había contado hace casi 24 años.
Yossi Beilin, el ministro israelí que inició los diálogos de Oslo, aún tenía esperanzas. "El proceso que iniciamos en Oslo es irreversible", me dijo. "Estableció una legitimidad para Israel en el mundo árabe…y esperemos que conduzca a un acuerdo permanente, aunque mucho más tarde de lo que previmos originalmente".
Pero Ahmed Qurei, el jefe de los negociadores palestinos, conocido como Abu Ala, es pesimista. "Lamentablemente han pasado casi 25 años y ha sido una pérdida de tiempo. Los israelíes ejercen control sobre territorio y población palestina. Esa es la mentalidad de ocupación israelí".
Jane Corbin revisó la correspondencia entre Amery y Chaim Weizmann, el primer presidente de Israel.
Image captionJane Corbin revisó la correspondencia entre Amery y Chaim Weizmann, el primer presidente de Israel.
Mi viaje terminó en la casa de Chaim Weizmann, el primer presidente de Israel, en Rehovot. Hallé el nombre de Leo en el libro de visitantes. Había venido a los 76 años de edad, en su último viaje a Israel en 1950.
Me senté en la mesa de Weizmann y leí la correspondencia entre dos amigos y descubrí que desde aquella época ya Leo reconocía que Jerusalén sería el tema más difícil de resolver a la hora de hacer la paz: ninguna de las dos partes cedería en su decisión de hacerla su capital.
Y así ha sido hasta ahora, como he visto con tanta frecuencia.
Leo nunca pensó que la violencia aquí sería inevitable. Pensaba que era el resultado de decisiones políticas equivocadas y de los sucesos sangrientos e impredecibles de la historia, como descubrí tras los acuerdos de paz de Oslo.
Ahora existe el peligro de que el extremismo y la intransigencia de ambas partes hagan imposible la paz durante décadas aún por venir.

Por qué Jerusalén es una ciudad tan disputada y por qué ninguna potencia excepto Estados Unidos la reconoce como la capital de Israe

Por qué Jerusalén es una ciudad tan disputada y por qué ninguna potencia excepto Estados Unidos la reconoce como la capital de Israel

Una bandera israelí ondea en Jerusalén.Derechos de autor de la imagenAFP
Image captionIsrael considera a Jerusalén como su capital indivisible. Los palestinos quieren que Jerusalén Este sea la capital de su futuro Estado.
Ningún asunto en Medio Oriente ha sido tan contencioso como el estatus de Jerusalén, una ciudad que tanto israelíes como palestinos reclaman como su capital.
En 1980, el Estado de Israel declaró a la ciudad como su capital. Y los palestinos designaron a Jerusalén del Este como la sede de su Estado.
Aunque ninguna potencia reconoce ninguno de estos reclamos, aquí está la raíz de las crecientes tensiones entre israelíes y palestinos.
Y estas tensiones están ahora en riesgo de estallar luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reconociera el miércoles a Jerusalén como la capital de Israel.
Con el anuncio, Estados Unidos se convierte en el primer país en reconocer a Jerusalén como la capital israelí, desde la fundación del Estado de Israel en 1948.
Donald Trump y Mike PenceDerechos de autor de la imagenREUTERS
Image captionEl presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo que era tiempo de "reconocer oficialmente a Jerusalén como la capital de Israel".
"Esta decisión es una decisión lamentable que Francia no aprueba y que va en contra de la ley internacional y todas las resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas", dijo el presidente de ese país, Emmanuel Macron.
Arabia Saudita, por su parte, había expresado antes del anuncio de Trump que la medida "tendría un impacto nocivo en el proceso de paz".
Se sumó Jordania para advertir de "consecuencias graves" y el jefe de la Liga Árabe, Abul Gheit, indicó que la decisión "nutriría el fanatismo y la violencia". Turquía aseguró que esto sería "una enorme catástrofe".
La medida de Trump, que prometió durante la campaña electoral, coloca a EE.UU. a contracorriente de las decisiones de la ONU sobre esta materia y en abierta contradicción con el resto de potencias occidentales.
Pero ¿por qué es tan controvertido el tema de Jerusalén?
Fachada de la embajada de Estados Unidos en Tel Aviv.Derechos de autor de la imagenAFP
Image captionDurante la campaña presidencial, Donald Trump prometió mudar la embajada de Estados Unidos de Tel Aviv a Jerusalén.

Una "entidad aparte"

El ser considerada como una ciudad sagrada por los fieles de las tres grandes religiones monoteístas —judíos, cristianos y musulmanes— paradójicamente convirtió a Jerusalén en objeto de numerosas disputas que, a lo largo de siglos, derivaron en reiteradas conquistas y reconquistas.
Cuando en 1947 la Asamblea General de la ONU aprobó la resolución 181 para la partición de Palestina en un Estado judío y otro árabe, se pensó en considerar a Jerusalén como una "entidad aparte", una ciudad internacional que sería administrada durante diez años por la ONU antes de realizar un referendo para definir su destino.
El documento preveía además garantizar la protección, el libre acceso y la libertad de culto en los lugares sagrados de la ciudad, no solo para sus habitantes sino incluso para los extranjeros sin discriminación por causas de nacionalidad.
BBC
Este plan no llegó a aplicarse debido al estallido de la primera guerra árabe-israelí en 1948, que en la práctica derivó en la división de la ciudad en dos partes: Jerusalén este, bajo control árabe; y Jerusalén oeste, en manos de Israel.

La "unificación" de la ciudad

La parte oriental de Jerusalén, que incluía la ciudad vieja y los lugares sagrados, quedaron en manos de Jordania desde entonces hasta 1967, cuando durante la Guerra de los Seis Días, Israel quedó en control de toda la ciudad.
Entonces, la Knesset (el Parlamento israelí) aprobó una ley de protección a los lugares sagrados, en la que garantizaba el acceso a estos por parte de los fieles de las distintas religiones.
Además, el gobierno israelí hizo un acuerdo con el Waqf islámico de Jerusalén, una fundación religiosa musulmana que quedó a cargo de la administración de lugares sagrados como la Explanada de las Mezquitas (o el Monte del Templo, para los judíos), complejo dentro del cual se encuentra la mezquita de Al Aqsa y el Domo de la Roca.

Un vínculo antiguo

La presencia judía en Jerusalén se remonta a tiempos muy antiguos.
Un grupo de judíos rezan junto al Muro de los Lamentos.Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionEl triunfo en la Guerra de los Seis Días permitió a los judíos volver a rezar junto al Muro de los Lamentos.
"Según la Biblia, era la capital del Estado unido de (los reyes) David y Salomón, alrededor del año 1000 a.c.. Históricamente, comprobado por evidencia arqueológica, fue la capital del Estado hebreo de Judea poco después de esa fecha, el sitio del templo judío en el Monte del Templo y así permaneció hasta que fue conquistada y destruida por Nabucodonosor II, rey de Babilonia, en el año 586", le dijo a BBC Mundo el historiador británico Simon Sebag Montefiore, autor del libro "Jerusalén, la biografía".
El experto explicó que después la presencia hebrea allí fue restaurada por Ciro II el Grande de Persia hasta la conquista por parte de Alejandro Magno, aunque el templo siguió siendo el centro de la vida judía hasta que intentó destruirlo Antíoco IV Epífanes, un rey de la dinastía Seléucida cuya represión aceleró una rebelión por parte de los judíos.
"Jerusalén fue la capital de un Estado judío independiente con los macabeos, que entonces era un reino satélite de Roma bajo Herodes el Grande, quien reconstruyó el segundo templo que luego fue destruido por Tito en el año 70 D.C., cuando tomó control de la ciudad y ordenó la expulsión de los judíos", contó Montefiore.
"En el siglo II, Adriano intentó destruir la Jerusalén hebrea y colocó un templo idolatra en el lugar del templo judío. Lo que llevó a una amplia revuelta que fue reprimida por el emperador, quien volvió a expulsar a los judíos y renombró a Jerusalén y a Judea con el nombre de los enemigos bíblicos de los hebreos: los filisteos", agregó.
El Domo de la Roca.Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionEl Domo de la Roca, en el complejo de la mezquita de Al Aqsa, es el tercer lugar más sagrado para los musulmanes.
"Desde aquel momento, los judíos han reverenciado ese lugar y han orado en torno al muro del templo destruido. Habiéndola tenido por algunos momentos bajo su control, los judíos han soñado y han anhelado volver a Jerusalén… hasta que en el siglo XIX comenzaron a emigrar a Palestina. Desde 1880 ha habido una mayoría judía en Jerusalén".
Montefiore también destaca los lazos antiguos que unen a los musulmanes con Jerusalén.
"El vínculo islámico con la ciudad se remonta a la conquista árabe alrededor del año 638, cuando el califa Omar tomó la ciudad, garantizando la libertad a los judíos y cristianos que aceptaran el control político y religioso musulmán. Los musulmanes reverenciaban las escrituras judías y compartían su creencia de que Jerusalén sería el lugar místico del apocalipsis, que consideraban inminente", relató el historiador.
"Mahoma veneraba las escrituras judías y a Jerusalén misma, al punto que los primeros musulmanes oraban hacia Jerusalén y no hacia la Meca. En las primeras décadas de gobierno árabe, realizaban su culto religioso en el Monte del Templo, pero permitían a los judíos realizar también su culto religioso allí. La tolerancia hacia otros credos monoteístas se acabó cuando el islam se convirtió en una religión de Estado más rígida bajo el califa Abdalmálik, quien construyó el Domo de la Roca encima de la base fundacional del templo judío", indicó Montefiore.
Una barricada en Jaffa durante la guerra árabe-israelí de 1948.Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionEl plan de la ONU para la partición de Palestina no llegó a aplicarse debido al inicio de la guerra árabe-israelí de 1948.
El experto explicó que, posteriormente, los cruzados conquistaron Jerusalén en el año 1099, mataron a todos sus habitantes musulmanes y judíos; y gobernaron la ciudad hasta 1187, cuando Saladino la retomó, restaurando el control islámico y reubicando en ella a muchos de los antepasados de los palestinos actuales, aunque también hay otros que llegaron posteriormente durante el imperio Otomano e, incluso, durante el mandato británico.
"En otras palabras, judíos y musulmanes comparten unos vínculos antiguos y auténticos con Jerusalén. Es absurdo negarlo", apuntó Montefiore.

Soberanía no reconocida

Ese lazo histórico de judíos y musulmanes con Jerusalén ha hecho de la ciudad un elemento central en las negociaciones de paz entre Israel y los palestinos.
Yitzhak Rabin, Bill Clinton y Yasser Arafat.Derechos de autor de la imagenAFP
Image captionEn los Acuerdos de Oslo, suscritos en 1993, se estableció que el tema de Jerusalén sería abordado posteriormente como parte de las negociaciones de paz.
Así, por ejemplo, en los acuerdos de Oslo suscritos en 1993 entre Israel y la Organización para la Liberación de Palestina se estableció que el estatus de la ciudad sería discutido en etapas más avanzadas de las negociaciones.
Efectivamente, el tema surgió en las negociaciones de paz de Camp David, auspiciadas por el presidente de Estados Unidos Bill Clinton en el año 2000.
Allí el entonces líder de la Autoridad Nacional Palestina, Yasser Arafat, y el primer ministro israelí, Ehud Barak, hablaron por primera vez directamente sobre el estatus de Jerusalén.
Según relató Clinton, Barak flexibilizó mucho más su posición que Arafat, quien terminó rechazando las propuestas discutidas. Desde entonces, el proceso de paz no ha registrado ningún avance sustancial.
Aunque desde 1967 Israel ha ejercido una soberanía de facto sobre Jerusalén, esta no ha sido reconocida internacionalmente al punto que, incluso los países más cercanos a Israel, mantienen sus embajadas en Tel Aviv.
Detrás de esta negativa aparece reiteradamente el argumento de que el estatus de la ciudad debe definirse en el marco de las negociaciones para el establecimiento de dos Estados, uno palestino y otro israelí, que convivan con paz y seguridad.
También se cuestiona que Israel ha creado numerosos asentamientos, considerados ilegales por la legislación internacional, en los territorios ocupados de Cisjordania.
El papa Francisco visitó Jerusalén en compañía de líderes de las comunidades musulmanas y judías de Argentina.Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionEl papa Francisco visitó Jerusalén en compañía de líderes de las comunidades musulmanas y judías de Argentina.
En mayo de 2016, el entonces secretario general de la ONU, Ban Ki moon, durante una conferencia internacional sobre Jerusalén, aseguró que el estatus de esa ciudad sigue estando en el corazón de cualquier solución negociada sobre el conflicto israelí-palestino.
"Debemos fortalecer y reafirmar los esfuerzos internacionales destinados a preservar la solución de dos estados y definir un horizonte político", afirmó Ban.
Montefiore coincide con esa visión: "Creo que la paz no puede llegar hasta que Jerusalén sea reconocida como una parte legítima y auténtica de la narrativa histórica y de la herencia cultural de ambos. Debería ser y ya es en efecto la capital de Israel, pero no indivisible porque para alcanzar la paz también necesita ser la capital de Palestina".

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