martes, 26 de enero de 2016

NEOLIBERALISMO Y DESIGUALDAD SOCIAL EN EUROPA Y AMÉRICA

IBEROAMÉRICA ANTE LOS RETOS DEL SIGLO  XXI.
Número extraordinario dedicado al I Coloquio Internacional de Geocrítica (Actas del Coloquio)
NEOLIBERALISMO Y DESIGUALDAD SOCIAL EN EUROPA Y AMÉRICA
Benito Muiños Juncal
Doctorando en Geografía Humana
Universidad de Barcelona

Resumen
La discusión a partir de los datos estadísticos de las contradicciones entre la retórica neoliberal, pensamiento dominante en la década de los ochenta, y los resultados de sus políticas sobre los problemas sociales en Europa, América Latina e Estados Unidos es el objetivo de este trabajo.



Neoliberalismo: principios y contradicciones

En los ochenta los gobiernos Reagan en los EEUU y Tatcher en Gran Bretaña consolidaban en los países capitalistas el neoliberalismo, un pensamiento económico que tenía como adversario principal el Estado del Bienestar, cuyos principios básicos pueden resumirse en los siguientes cuatro puntos: que el déficit del presupuesto estatal es negativo para la economía, puesto que absorbe el ahorro nacional, aumenta los tipos de interés y disminuyen las tasas de inversión financiadas por los ahorros domésticos; la intervención estatal regulando el mercado de trabajo añadiría una rigidez que dificulta el libre juego del mercado, no permitiendo el desarrollo económico y la creación de nuevos empleos; una protección social garantizada por el Estado del bienestar aumenta el consumo disminuyendo la capacidad de ahorro de la población; y por último que el Estado no debe regular el comercio exterior ni los mercados financieros
Durante los principios de los ochenta las evidencias estadísticas sobre la oportunidad del neoliberalismo aún eran difíciles de comprobar, aunque su retórica bien articulada contra el Estado de bienestar y una fuerte promoción de estas ideas las hacían hegemónicas en varias instituciones y gobiernos.
A partir de los primeros resultados estadísticos fue posible detectar las consecuencias económicas y sociales de este pensamiento. Una de las primeras constataciones de dichas consecuencias son los indicadores de crecimiento económico. Es verdad que en los años ochenta la tasa de crecimiento fue superior a la de los setenta, pero también resultaron inferiores a la de los sesenta cuando las teorías keynesianas también regían la economía.
Otro indicador es la inflación. Es cierto que las tasas de inflación se reducen, lo que es positivo, pero que se consigue mediante unas políticas fiscales y monetarias rígidas, el descenso de los precios de las materias primas en el mercado internacional y el crecimiento del desempleo que ayuda reducir los incrementos de salarios.
Si hay una conquista clara del neoliberalismo es el crecimiento de las tasas de beneficio netos de los empresarios. Navarro(1) muestra que en los setenta las tasas de beneficios netos en la industria fueron negativas -4 por ciento en la OCDE, -6 por ciento en la U.E., -2 por ciento en los EEUU y enormes (-13%) en Japón. En los ochenta hay un cambio muy fuerte. Las tasas pasan a ser positivas en casi todos los casos: 6 por ciento en la OCDE, 8 por ciento en la U.E., 2 por ciento en los EEUU y solo en Japón levemente negativa (-0,8%).
Una propuesta defendida por los neoliberales es que con el aumento de las desigualdades, las clases más adineradas podrían realizar un aumento de los ahorros y como consecuencia mayores inversiones. Pero los datos elaborado por el Deutsch Bundesbank no certifican esta hipótesis (Cuadro 1).

Cuadro 1
Ahorro bruto e inversiones en diferentes países, 1970-1995
A) Ahorro bruto (%PIB)

USAJapónAlemaniaFranciaItaliaG.B.Canadá
1970/920,135,224,325,819,323,0
1980/917,831,722,320,421,917,320,4
1990/515,433,122,119,718,914,615,3
B) Inversiones (%PIB)

1970/919,834,523,425,519,926,3
1980/919,429,620,420,923,817,621,5
1990/516,730,622,419,519,816,218,8
Fuente: Lafontaine y Muller, pág. 116

De hecho, el cuadro muestra que con la excepción de Japón, por tener características muy particulares, en todos los países europeos las tasas de ahorro e inversiones fueron superiores que en Estados Unidos y Gran Bretaña, los países que adoptaron con mas fuerza los ideales neoliberales.
Podemos, por consiguiente, afirmar que en los países donde el Estado de bienestar está más desarrollado y las desigualdades sociales son menores la capacidad de ahorro es superior. El propio Banco Mundial en 1991 reconocía que "no existe evidencia de que el ahorro dependa de la desigualdad social o que ésta conduzca a un mayor crecimiento".
Un dato muy interesante es que en los EEUU las tasas de inversión productiva se reducen más que en los países de la Unión Europea, excepto Gran Bretaña. Junto a esta disminución de las inversiones productivas, hubo un descenso en los países de la OCDE de la inversión pública en infraestructura en promedio de un 3,4 por ciento en 1979 para un 2,8 por ciento en 1989.
Otros dos puntos también son importantes: el cambio de las políticas fiscales y la disminución de los gastos sociales. Los impuestos son cada vez más regresivos, principalmente cuando se reducen los topes máximos de pago en todos los países y hay un aumento de los impuestos indirectos. En cuanto a los gastos sociales que el promedio en los países de la OCDE en el período 1970/9 había sido de un 8,2 por ciento descendió a un 1,6 por ciento durante el período de los ochenta.

El neoliberalismo y el desempleo

En los años ochenta, comparando las crecientes tasas de desempleo de los países europeos con la de EEUU, donde se crearon 20 millones de puestos de trabajo en aquella década, algunos especialistas concluyeron que la grande virtud estadounidense era la flexibilidad de su mercado de trabajo, en cuanto que en Europa, donde el desempleo aumentaba, las principales causas serían la protección social al desempleado y al trabajador fijo a tiempo completo, que limitaba la libertad de acción de los empresarios para adaptarse a los cambios económicos; la existencia de sindicatos muy fuertes en el ámbito nacional, que impedirían las negociaciones por empresa, como en los EEUU y Japón; unas legislaciones muy rígidas, que dificultaban y aumentaban el coste del despido; un seguro desempleo muy generoso que limita el estímulo del trabajador a volver al mercado de trabajo; la falta de formación de los trabajadores frente una demanda de trabajo más cualificado y, finalmente, unos salarios altos en comparación con los EEUU y unas contribuciones sociales altas.
Muchos países europeos empezaron entonces a adoptar varias acciones para disminuir la intervención estatal y flexibilizar el mercado de trabajo. Sin embargo, las tasas de desempleo permanecerían altas.
Otros factores señalados por el informe Delors(2) de 1994 para la Comisión Europea fueron olvidados, entre ellos la progresiva perdida de importancia de los hogares tradicionales como principal unidad económica y social. La participación de la mujer en la población económica activa ha crecido mucho en los últimos años presionando las tasas de desempleo y la disminución de los servicios ofertados por el Estado, que impide una expansión mayor de la oferta de nuevos puestos de trabajo.

El mito estadounidense

Las políticas de empleo en EEUU en los años ochenta tienen también su lado negativo. Es en Estados Unidos donde se encuentran las mayores desigualdades sociales entre los países desarrollados.
Una concepción dominante defiende que dos tercios de la población apoyan las medidas neoliberales en contra del tercio inferior en la escala social. Ello se ha consolidado como uno de los mitos utilizados por los defensores de la política neoliberal.
Sí en un primero momento debido a las intensas campañas de los medios de comunicación hubiéramos admitido esta hipótesis, los resultados de las políticas, los conflictos sociales originados y las últimas reacciones de la población nos revelaría que la opción de la construcción de una sociedad a partir de la exclusión de una parte importante de sí misma resulta finalmente ineficaz y socialmente perversa. Un dato lo demuestra de forma clara: mientras que en 1967 la población 20 por ciento más rica de EE.UU recibía 7 veces más que el ingreso promedio de los 20 por ciento mas pobres, en 1989 recibió 10 veces más(3).
El profesor Luis de Sebastián(4) muestra que según datos de la Oficina del Censo de los EEUU 36,5 millones de norteamericanos (13,8% de la población) tenían ingresos inferiores a la mitad de la mediana nacional, medida utilizada por los organismos internacionales para definir el nivel de pobreza, y 40 millones de personas no tenían ninguna asistencia médica oficial.
Si estos datos ya son impresionantes, más terribles se revelan cuando los estudiamos por raza, edad y otros factores: unos 30 por ciento de los negros y de los hispanos y un 15 por ciento de los asiáticos son pobres, en contra de apenas 8,5 por ciento de los blancos; 22 por ciento del total de los niños menores de 6 años son considerados pobres pero 46 por ciento de los niños negros y 40 por ciento de los hispanos viven en la pobreza; 40 por ciento de los pobres están por de bajo de los 24 años y 60 por ciento de los pobres viven en zonas degradadas de las ciudades; la región más pobre es el sur, con gran número de negros, descendientes de los esclavos
A pesar de todos los puestos de trabajo creados en los últimos años en EEUU, la mayor parte de estos son empleos de baja cualificación, y mucho de los empleos a tiempo parcial.
Según el estudio Employment Outlook, de la OCDE (1997), entre 1986 y 1996 los salarios 10 por ciento más bajos en EEUU tuvieron un crecimiento negativo de 7,2 por ciento, mientras que en Alemania crecieron 59,6 por ciento y en Japón 24,3 por ciento.
Miles de empleos de calidad fueron destruidos. Solo 25 grandes empresas entre 1991 y 1994 eliminaron 620.000 empleos, entre ellas IBM (85.000), AT&T (83.000) y General Motors (74.000) fueron los campeones en despidos.
Esta situación ha creado una impugnación de la gran ilusión norteamericana. Según una encuesta pública, difundida en el excelente estudio " The downsizing in América ", editado por The New York Times(1996), el 72 por ciento de los estadounidenses tenían algún despido en su núcleo familiar en los últimos 15 años, o que contrasta con la estabilidad del pasado. La encuesta muestra que 77 por ciento de los estadounidenses están muy preocupados con su futuro, 72 por ciento piensa que la pierda de puestos de trabajo será un problema en el futuro y la mitad cree que su generación tendrá una calidad de vida inferior a de sus padres, algo inimaginable en los EEUU de una o dos décadas anteriores.

América Latina y la desigualdad social

Antes que Reagan y Tatcher hubieran desarrollado sus ideas liberales, América Latina ya cosechaba los frutos de las políticas liberales. A partir del golpe de estado chileno en 1973 las condiciones políticas favorecieron la implantación de una de las más contundentes experiencia liberal del mundo, una década antes de Tatcher llegara al poder en el Reino Unido.
Pero como el resto del mundo, fue en los ochenta cuando empezaron las adhesiones masivas. En 1985 en Bolivia, con el presidente Víctor Paz; en 1988 con Salinas en México; 1989 llega Menem al poder en Argentina, Collor en Brasil y Carlos Andrés Pérez en Venezuela para su segundo gobierno; y en 1990 Fujimore, aún por la vía democrática, gana las elecciones en Perú.
Si en los países desarrollados los impactos sociales fueron desastrosos, en América Latina las diferencias sociales tan inmensas si no aumentaron si consolidaron, agravando la estructura socioeconómica vigente ( Cuadro 2).

Cuadro 2
Indicadores Socioeconómicos de algunos países latinoamericanos

PAÍSGastos PúblicosPorcentaje del PIBTasa media de crecimiento del PIB1981-1996 (%)Distribución de los ingresos 1995ExportacionesTasa anual media de crecimiento
1981-1995 (%)
Educación1994Salud19951 decil 10 decil
Argentina3,84,35,41,535,96,3
Brasil1,62,73,90,847,05,5
Chile2,92,55,71,345,811,1
México5,32,83,81,144,44,7
Venezuela5,22,35,01,635,80,1
Fuentes: BID/BM

La gran paradoja de la economía Latinoamérica es que las tasas de crecimiento económico y de las exportaciones son muy superiores a las de los países europeos, pero los indicadores socioeconómicos reflejan la política de la mayoría de sus gobiernos.
La concentración de renta casi no ha cambiado en los últimos años, incluso ha aumentado en países como Brasil, Chile y México en los ochenta y se han mantenido en los noventa.
Cuando comparamos con otros países esto se revela con más claridad. En Estados Unidos, que ya no es el mejor parámetro, la diferencia entre el total de los ingresos de los 10 por ciento más ricos y de los 10 por ciento más pobres es de 19 veces y en España es de 9 veces, frente a ello, en América Latina es en Argentina 24 veces, en Brasil 58, en Chile 35, en México 40 y en Venezuela 22.
El tema de la educación es otro problema grave. A pesar de que los niveles educativos han aumentado aún están muy lejos de los países desarrollados. En los setenta, el latinoamericano promedio de 25 años contaba con 3,3 años de educación y en los noventa el promedio alcanzaba 4,8 años. En los "tigres asiáticos" el crecimiento fue de 3,5 años a 6 años en lo mismo período.
Otro problema es que América Latina tiene un bajo nivel de trabajadores con estudios secundarios, por apenas en cima de la África sub-sahariana. La desigualdad entre los grandes países latinoamericanos también es muy grande. Si en Chile y Argentina la escolaridad media es de 9 años, en Brasil es de poco mas de cuatro.
En la educación universitaria los datos son más impresionantes. Brasil y México tienen bajos niveles, de 11 y 13 por ciento respectivamente, y Argentina, en el otro extremo, 36 por ciento. Todavía muy abajo de Estados Unidos con 80 por ciento pero por en cima de Japón con 29 por ciento.
Esos datos reflejan la necesidad de más inversión en educación. El porcentaje del PIB es inferior al de países desarrollados y el caso brasileño más grave todavía, ya que con el actual nivel de gastos públicos en educación, la competitividad del trabajador y de las empresas brasileñas estarán comprometidas en el futuro.
Esos datos conjuntamente agravan el problema del desempleo. Una economía sumergida inmensa, que llega a corresponder a 60 por ciento de los hombres en México, un nivel de educación bajo, un mercado interno frágil y desigualdades sociales grandes son factores que dificultan la efectividad de las políticas de empleo.
Los ideales neoliberales que flexibilizaron el mercado y abrieron las economías sin ninguna preparación previa, la ausencia del Estado por un largo período en políticas de generación de empleo y la inestabilidad política de algunos países, crearon una situación de compleja solución en América Latina.

Conclusión

Tras el reconocimiento de que el desarrollo y la equidad no son incompatibles, en contra de lo que defienden los neoliberales a través de instituciones como el BID y la OCDE, el comienzo de la ejecución de programas nacionales y territoriales de generación de empleo y distribución de la renta con nuevos paradigmas, pueden representar una esperanza para América Latina y Europa y representan, en muchos casos, una tentativa importante de superar los principios liberales y encontrar un camino rumbo a una nueva economía social, creando las circunstancias políticas, sociales y económicas que permitan la existencia de un Estado de bienestar capaz de ejecutar su función de proveedor de los servicios sociales universales y de orientar la economía para la distribución de renta más justa.

Notas

1. Navarro.1998, página 65
2. Comisión Europea,1994
3. Navarro. 1998, página 44
4. Sebastián, 1998

Bibliografia

Banco Mundial. El conocimiento a servicio del desarrollo. Madrid: Mundi-prensa, 1998
BID. América Latina frente a la desigualdad. Washington: BID, 1998
Comisión Europea. Crecimiento, competitividad y empleo.Bruselas:OPOCE,1994
Comisión Europea. Empleo en Europa. Bruselas: OPOCE, 1998
Lafontaine, O.y Muller, C. No hay que tener miedo de la globalización. Bienestar y trabajo para todos. Madrid: Biblioteca Nueva, 1998
Navarro, Vicenç. Neoliberalismo y Estado del Bienestar. 2.ed.Barcelona: Ariel, 1998
OCDE. Políticas de mercado de trabajo en los noventa. Madrid: OCDE, 1990
OCDE. Employment Outlook. London: OCDE, 1997
ONU. Anuario estadístico de América Latina y Caribe. Nueva York: ONU, 1997
Sebastián, Luís. La pobreza als USA. Barcelona: Cuaderns CJ, n.85, 1998
The New York Times. Downsizing in America. New York: Times, 1996
Thorp, Rosemary. Progreso, pobreza y exclusión. Washington: BID, 1998
 

miércoles, 20 de enero de 2016

Levantan las sanciones internacionales contra Irán tras cumplir con el acuerdo nuclear

Las sanciones internacionales y multilaterales contra Irán fueron levantadas este sábado, luego de que el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) confirmara que Teherán cumplió con todos los pasos necesarios para poner en marcha el acuerdo nuclear que suscribió con las grandes potencias en julio de 2015.
El anuncio fue hecho por la Alta Representante para Política Exterior de la Unión Europea, Federica Mogherini, durante una rueda de prensa conjunta con su homólogo iraní, Mohammad Javad Zarif, en Viena.
Yukiya Amano, director general del OIEA, había anunciado poco antes el envío al Consejo de Seguridad de la ONU de un informe en el que afirma que los inspectores del OIEA verificaron sobre el terreno que Teherán ha ejecutado todas las medidas requeridas.
Tras conocer el informe del OIEA, Mogherini informó sobre el fin de las "sanciones multilaterales y nacionales económicas y financieras relacionadas con el programa nuclear de Irán".
Luego de varios años de negociaciones, Irán cerró en julio de 2015 un acuerdo con Estados Unidos, China, Francia, Reino Unido, Rusia y Alemania (el llamado Grupo P5+1) en el que se comprometía a limitar y a permitir la supervisión internacional sobre su programa nuclear a cambio del levantamiento de las sanciones internacionales a las que está sometido.
En el texto del acuerdo, Irán se compromete a hacer un uso "exclusivamente pacífico" de la energía nuclear y a no desarrollar "bajo ninguna circunstancia" ni adquirir armas nucleares.
Central nuclear de ArakImage copyrightAP
Image captionIrán se comprometió a desmantelar la planta nuclear que tiene cerca de la localidad de Arak.
Entre las medidas concretas, se obliga a reducir de forma drástica el número de centrifugadoras usadas para el enriquecimiento de uranio y a desmantelar el reactor construido cerca de la localidad de Arak. Con ambas medidas reduce su capacidad para crear armas atómicas.
La ONU, Estados Unidos y la Unión Europea comenzaron a imponer sanciones a Irán a partir de septiembre de 2005, cuando el OIEA constató que ese país no estaba cumpliendo con los acuerdos que había asumido como firmante del Tratado de No Proliferación Nuclear al contar con un programa secreto de desarrollo de energía atómica.
Irán siempre ha dicho que su programa nuclear tiene fines pacíficos, pero los detractores del acuerdo -incluyendo a muchos dirigentes del Partido Republicano de Estados Unidos- temen que este no es lo suficientemente bueno como para garantizar que Teherán no desarrolle la bomba atómica.

Millones en juego

Las sanciones impuestas contra Irán por la ONU, Estados Unidos y la Unión Europea con el objetivo de forzarlo a detener su programa de enriquecimiento de uranio le han costado a Teherán más de US$160.000 millones de dólares en ingresos petroleros desde el año 2012.
Tras el levantamiento de las sanciones, Irán podrá volver a disponer de más de US$100.000 millones en activos congelados en el extranjero.
Además podrá vender con absoluta libertad su petróleo en el mercado internacional y recupera el acceso a los instrumentos de comercio existentes en el sistema financiero global.

Un Medio Oriente más seguro

John KerryImage copyrightEPA
Image captionKerry dijo que gracias al acuerdo el tiempo que necesitaría Irán para lograr una bomba atómica aumentó hasta un año.
El secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, dijo en Viena que la aplicación plena del acuerdo nuclear con Irán hace que Medio Oriente sea una región más segura al reducir la posibilidad de que Teherán desarrolle un arma atómica.
"Cada una de las vías hacia una bomba nuclear han sido cerradas de forma verificable", afirmó y añadió que el tiempo que Irán necesitaría para hacerse con una bomba nuclear se ha ampliado de un lapso de dos o tres meses hasta un año.
"Si Irán alguna vez decide hacer esto, gracias a los pasos de este acuerdo, lo sabríamos inmediatamente y tendríamos el tiempo para responder de forma correspondiente", agregó.

El premio a la paciencia

El presidente de Irán, Hassan Rohani, celebró el anuncio de la plena implementación del acuerdo nuclear y afirmó que se trata de una "victoria gloriosa" para la "paciente nación de Irán".
"Agradezco a Dios por esta bendición y me inclino ante la grandeza de la paciente nación de Irán", dijo en un comentario publicado en su cuenta oficial de Twitter.
Rohani se jugaba gran parte del éxito de su mandato como presidente en las negociaciones nucleares y en la profundización de las relaciones diplomáticas con las seis potencias implicadas.
La semana pasada había dicho que los iraníes debían esperar "un año de prosperidad", una vez que las sanciones fueran levantadas.

Intercambio de prisioneros

Manifestación a favor de la liberación de Jason Rezaian.Image copyrightAP
Image captionEntre los liberados se encuentra Jason Rezaian, excorresponsal del Washington Post en Teherán.
Previo al anuncio sobre el levantamiento de las sanciones contra Irán, las autoridades de ese país liberaron a cuatro estadounidenses que estaban presos en ese país, incluyendo al excorresponsal del Washington Post en Teherán, Jason Rezaian.
La acción de Teherán fue correspondida con la liberación por parte de Estados Unidos de siete iraníes que habían sido condenados o estaban acusados por violar las sanciones y que habrían recibido una medida de perdón.
Funcionarios de EE.UU. dijeron que los estadounidenses viajarían hasta Suiza y, desde allí, serían llevados a una base militar estadounidense en Alemania para recibir tratamiento médico.
Javad ZarifImage copyrightGetty
Image captionJavad Zarif, el ministro de Exteriores de Irán, viajó a Viena para reunirse con su homólogo de EE.UU., John Kerry.
Además del corresponsal del Washington Post, la decisión de Teherán beneficia al pastor cristiano Saeed Abedini, al exmarine Amir Hekmati y a Nosratollah Khosravi-Roodsari, un hombre de negocios cuya detención en Irán n0o había sido divulgada públicamente con anterioridad.
Todos los estadounidenses habían sido acusados de espionaje, con excepción de Abedini, quien fue detenido acusado de organizar iglesias en las casas de los ciudadanos.
De acuerdo con la agencia de noticias estatal de Irán, los iraníes liberados por Estados Unidos son Nader Modanlo, Bahram Mechanic, Khosrow Afghani, Arash Ghahreman, Tooraj Faridi, Nima Golestaneh and Ali Saboun.
Funcionarios de Irán y de EE.UU. revelaron que además hay otros 14 ciudadanos iraníes que eran buscados por Washington que serán retirados de la lista de solicitados de Interpol.
Según afirmó posteriormente, el secretario de Estado de EE.UU., John Kerry, los canales de diálogo abiertos con Irán a propósito de la negociación sobre su programa nuclear facilitaron la liberación de los ciudadanos estadounidenses "injustamente encarcelados".


Fuente: www.bbc.com

martes, 5 de enero de 2016

Discurso completo del Papa Francisco en la Asamblea General de la ONU (2015)


7 razones que explican la rivalidad entre Arabia Saudita e Irán

7 razones que explican la rivalidad entre Arabia Saudita e Irán

  • 4 enero 2016
Manifestantes iraníesImage copyrightEPA
Image captionUnos manifestantes iraníes llevan retratos del clérigo ejecutado Nimr al Nimr, afuera de la embajada saudita en Teherán.
En medio de las tensiones por la ejecución de un prominente clérigo chiita, Arabia Saudita rompió sus relaciones diplomáticas con Irán.
El anuncio de Arabia llegó después de que Irán hubiera amenazado a este país con una "venganza divina" y de que unos manifestantes enfurecidos atacaran la embajada saudita en Teherán.
Esta disputa es solo el último ejemplo de las malas relaciones entre estas dos potencias musulmanas, que se encuentran en lados opuestos de varios de los conflictos que afectan a su región.
¿Por qué hay tanta rivalidad entre ellas? BBC Mundo identifica siete razones detrás de la animadversión.

1. Religión

Probablemente el factor más significativo detrás de la rivalidad entre Irán y Arabia Saudita es que ambos países se ven a sí mismos como los adalides de dos diferentes versiones del islam.
Pintura de la batala de Karbala
Image captionLa batalla de Karbala –en la que perdió la vida Hussein, el último nieto de Mahoma– es considerada por muchos como el momento de la división entre sunitas y chiitas, en el siglo VII de nuestra era.
Efectivamente, el islam está dividido en dos grandes ramas: sunitas y chiitas. La fragmentación se produjo luego de la muerte del profeta Mahoma y la consiguiente pugna por el derecho a liderar a los musulmanes.
En el territorio saudita se encuentran dos de los sitios más sagrados del islam, La Meca y Medina, lo que les permite reivindicar cierto liderazgo entre los sunitas, la corriente mayoritaria y más conservadora del islam.
Irán alberga la mayor población de chiitas y, desde la revolución de 1979, es también el líder indiscutible de esa comunidad a nivel mundial.

2. Geopolítica

Irán y Arabia Saudita son los países más influyentes de la región y tienen las fuerzas armadas más poderosas.
Los dos compiten por influir en sus vecinos y hay grandes sospechas de que Irán pueda influir en la minoría chiita de Arabia Saudita, así como en las comunidades chiitas de Bahréin, Irak, Siria y Líbano.
El programa nuclear de Irán y la posibilidad de que un día cree armas nucleares también alarma a sus vecinos, en particular a Riad.

3. Ideología política

Arabia Saudita está gobernada por una monarquía que practica un islam conservador.
En cambio, Irán practica una variante más revolucionaria de la fe musulmana y el líder de la revolución iraní de 1979, el ayatolá Jomeini, consideraba que la monarquía en sí misma no era islámica.
Ayatolá JomeiniImage copyrightAP
Image captionLas relaciones entre Arabia Saudita e Irán empeoraron luego de la revolución islámica de 1979, liderada por el ayatolá Jomeini.
La agenda islámica chiita radical lanzada en la revolución de 1979 fue percibida como una provocación a los regímenes sunitas, particularmente en los países del golfo Pérsico, y hay profundas sospechas en el mundo árabe de que Irán quiera exportar su revolución a los países vecinos.
Irán ha dado un fuerte apoyo a la causa palestina contra Israel y ha acusado a los estados sunitas, como Arabia Saudita, de ignorar los problemas palestinos y de representar los intereses occidentales.
Históricamente, Arabia Saudita ha tenido relaciones cercanas con los países de Occidente, que la proveen con miles de millones de dólares en armas.
Desde 1979, las relaciones de Irán con Occidente han sido extremadamente tensas y Occidente ha impuesto años de sanciones económicas a Irán por la supuesta carrera de Teherán por tener armas nucleares.

4. Siria

Irán, como Rusia, es un gran aliado del presidente de Siria, Bashar al Asad.
Image copyrightAFP
Image captionUnos militares iraníes llevan retratos del brigadier general iraní Hossein Hamedani, asesinado en el conflicto de Siria.
Se piensa que el apoyo militar de Irán y sus aliados libaneses de Hizbolá ha sido crucial para mantener a Al Asad en el poder.
Arabia Saudita es un patrocinador clave y financista de los grupos rebeldes sunitas, opuestos al gobierno de Al Asad.
El gobierno de Riad dio una conferencia llamada a unificar a los distintos grupos rebeldes opuestos a este régimen.

5. Irak

Arabia Saudita y los otros países del Golfo apoyaron a Sadam Husein durante la guerra entre Irán e Irak entre 1980 y 1988, y sufrieron ataques de Irán en su flota marina.
Las relaciones diplomáticas de Irán y Arabia Saudita fueron suspendidas por tres años después de la guerra.
Combatiente chiitaImage copyrighti
Image captionDesde la caída de Sadam Husein, la minoría chiita se ha vuelto cada vez más poderosa.
Desde la caída de Sadam Husein, la mayoría chiita en Irak ha dirigido el gobierno del país y ha mantenido relaciones muy cercanas con Teherán.
Esto ha extendido la influencia iraní hasta las mismas fronteras de Arabia Saudita y ha creado la llamada "media luna chiita", que une a Irán, Irak, Siria y Líbano.
Bagdad ha acusado a Arabia Saudita de apoyar a los grupos sunitas radicales y de fomentar la violencia sectaria en Irak.

6. Yemen

Arabia Saudita comparte la península Arábiga con Yemen, país en el que vive una significativa minoría chiita, los hutíes.
Los hutíes se rebelaron y tomaron partes de Yemen, incluyendo la capital Saná, y en 2015 obligaron a exiliarse al gobierno que contaba con el apoyo de Arabia Saudita.
Los países árabes del Golfo han acusado a Irán de apoyar financiera y militarmente a los hutíes, aunque Irán lo ha negado.
La injerencia de Irán en el "patio trasero" saudita en un gran motivo de preocupación en Riad y una coalición liderada por Arabia Saudita ha venido combatiendo a los rebeldes.

7. Petróleo

El petróleo es importante para ambos países –Arabia Saudita es el mayor productor y exportador del mundo– pero tienen diferentes puntos de vista sobre cuánto debe producirse y a qué precio debe venderse.
Instalación petrolera en Arabia Saudita
Image captionArabia Saudita es el mayor productor y exportador de petróleo del mundo.
Arabia Saudita es un país relativamente rico y tiene una población más pequeña que la de Irán.
En este sentido, Arabia ha dicho que a corto plazo puede tolerar los precios bajos del petróleo.
Irán soporta una mayor presión por recibir ingresos y preferiría un mayor precio por barril.
Habiendo sido excluidos del mercado mundial de petróleo por años debido a las sanciones, un mejor precio daría un gran alivio a la complicada economía iraní.
Pero los analistas estiman que se están produciendo entre 0,5 y 2 millones de barriles de petróleo más de los que se necesitan.
Irán necesitaría que los países corten su producción para que los precios suban, pero Arabia Saudita no estaría dispuesta a hacer esto.

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